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Sauna
Sauna:

Método de sudoración.
Consiste en tomar baños de calor seco. La temperatura recomendable esta entre los 70 y los 100ºC, aunque las saunas disponen de bancos a distintas alturas, el aire es mas caliente en los mas altos que en los inferiores.

Cuando se toma una sauna se permanece en su interior hasta que el calor incomoda, en ese momento se sale y se toma una ducha de agua fría para bajar la temperatura corporal. Cada persona tiene un tiempo tanto para permanecer dentro de la sauna como fuera. Este proceso se repite unas tres veces aproximadamente. Tomando saunas frecuentemente aumenta la tolerancia al calor.

Durante la sauna la temperatura de la piel aumenta fácilmente hasta 40-42ºC mientras que la temperatura interior del organismo no suele superar los 38'5ºC, lo que produce un gran desplazamiento de sangre hacia la piel y un intenso estimulo de sudoración. Las glándulas sudoríparas llegan a eliminar durante una sesión ente 500 cc y 1.200cc de sudor rico en sal, sustancias nitrogenadas de desecho y otros residuos del metabolismo orgánico.

LOS BENEFICIOS DE LA SAUNA:

Durante la sauna, el aire entra en los bronquios a una temperatura de unos 80ºC y con una humedad relativa del 15%, saliendo a unos 39ºC con una humedad del 3%. Se produce un calentamiento importante de las vías respiratorias, mejorando el funcionamiento y la secreción de la mucosa bronquial.
La sauna produce una relajación general de la musculatura y, junto con el contraste del frío, mejora el riego sanguíneo el tono muscular.

Regula y equilibra el sistema nervioso. Bien tomada en silencio y reposo, es una fuente de relajación, de eliminación de tensión y de bienestar.

Estimula la renovación de la piel favoreciendo la descamación de la capa cornea y estimulando la reproducción de las células epiteliales. Mejora el manto acido de la piel, evitando infecciones.

Produce una alternancia de dilatación y contracción de los vasos sanguíneos periféricos, movilizando la sangre hacia la piel y mejorando así la capacidad de adaptación del organismo a los cambios de temperatura y la oxigenación y nutrición de órganos y tejidos.

Produce un aumento de la frecuencia cardiaca. Doce minutos de sauna equivalen a correr 3 km pero sin fatiga muscular. La sangre, calentada en la piel, dilata las arterias del corazón mejorando el riego de este órgano.

QUIEN NO DEBE TOMAR SAUNA:

Esta contraindicada en personas que padecen: insuficiencia cardiaca descompensada, enfermedades inflamatorias del corazón, arterioesclerosis y en los cinco meses posteriores al infarto. Las personas hipertensas deben evitar los contrastes fríos intensos, las duchas debes de ser tibias. Las personas hipotensas deben situarse en los bancos inferiores, donde la temperatura es menos elevada, incorporarse lentamente y tomar duchas frías posteriormente.

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