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Ultrasonidos

La terapia ultrasónica se está usando con eficacia desde hace mas de cuarenta años, fundamentalmente en el tratamiento de una amplia gama de patologías traumatológicas, reumatológicas y dermatológicas.

El mecanismo de acción de los ultrasonidos se basa en su capacidad de transmitir energía a la materia, provocando en ella vibraciones mecánicas, comprensiones y descompresiones del medio. Esta energía provocará efectos térmicos, mecánicos y bioquímicos.

  • Efectos mecánicos: La sonorización produce sobre el organismo una serie de presiones y descompresiones que confieren un movimiento oscilatorio de las partículas intra y extracelulares. De esto forma se ven sometidas a una aceleración violente, un paro y otra aceleración en sentido opuesto y aunque el desplazamiento es mínimo, se originan variaciones de presión considerables.
Se produce un efecto mecánico de micromasaje con interesantes acciones terapéuticas.

Se produce también un efecto de cavitación: consiste en la formación de cavidades huecas en líquidos y tejidos vivos sometidos intensas fuerzas de tracción. Estas cavidades desaparecen al cesar la fuerza de tracción, pero mientras existen, aparecen en su vecindad concentraciones muy alteas de energía y pueden llegar a converger, produciendo la destrucción de estructuras subcelulares
  • Efecto térmico: trófico antiinflamatorio.
  • Agitación molecular: analgesia a intensidad baja, dolor a intensidad alta.
  • Aumento de las reacciones metabólicas.
  • Efecto vasodilatador.
  • Acción coloidoquímica: GEL a SOL de los exudados de la celulitis. Modificación de las estructuras coloidales, se produce una despolimerización o fragmentación de las moléculas grandes, de modo que disminuye la viscosidad del medio.
  • Acción antifíbrina: enfermedad de Dupuytren, queloides, celulitis
  • Se produce un aumento de la circulación sanguínea en la zona tratada, debido en parte al efecto térmico y por la liberación de sustancias vasodilatadoras. Como consecuencia se favorece la activación del metabolismo local.

Generalmente se aplican mediante un cabezal de pequeño diámetro, que se traslada lentamente de forma circular sobre la zona a tratar, para mejor distribución de la energía y evitar el sobrecalentamiento.

El tiempo de aplicación oscila entre 5 y 20 minutos en función de la forma de aplicación, la extensión de la zona y la patología a tratar.

Los tratamientos pueden realizarse a diario o en días alternos, hasta un máximo de 20 sesiones, tras la cuales se recomienda un reposo de uno o dos meses antes de reanudarlas de nuevo, si así fuera necesario.

Los utilizamos para:

  • Tonificación de la piel.
  • Queloides, Dupuytren, etc.
  • Celulitis. Los ultrasonidos constituyen una nueva vía posible en el tratamiento localizado de la celulitis, que han venido experimentándose con resultados altamente satisfactorios.
  • Edemas y transtornos circulatorios localizados.
  • Varices.
  • Contractura capsular en la mama post-implante de prótesis.
  • Lipoescultura.
  • Cicatrices recientes.
  • Tendinitis y bursitis.
  • Ciática, lumbalgia, fibrosis, contracturas, etc.
Están contraindicados en:
  • Zonas isquémicas.
  • Trastornos de la sensibilidad.
  • Inflamaciones agudas.
  • Tumores.
  • Abdomen en embarazo.
  • Globos oculares, cerca de los oídos y cerebro.
 
 
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